viernes, 19 de marzo de 2010

Nos gastamos más de la mitad de la vida buscando a alguien que se parezca tanto a nosotros para que nos lo llevemos a la casa y podamos emprender una especie de aventura sentimental, pero siempre decimos: tiene que ser igual a mí, como si nosotros fuésemos la gran cosa. De repente a uno le pasa que después de un rato de tratar de conseguir a una gente así, uno descubre que después del tiempo ella sale del cuarto saca la cabeza y dice noche, y uno le contesta día porque si nada mas. Uno dice blanco y ella dice negro. A uno le gusta el fútbol, a ella le gusta el béisbol. Entonces uno comienza a cometer errores uno trata de largarse del lugar, voltea a ver y se supone que tendría que estar pero se largo antes que nosotros. Uno va y busca por la vida un nuevo camino, entonces uno se busca una mujer que se parezca mucho a nosotros, una que le gusta el fútbol también, y se consigue una chica a la que le gusta el fútbol, y ella se consigue un tipo que le gusta el béisbol y cada uno emprende su nuevo camino. A mi me paso y era impresionante cuando empecé a salir con esta chica, porque yo decía hoy tengo ganas de ir al cine, y ella me decía es justo lo que estaba pensando, yo también quiero ir al cine. Íbamos a un bar, yo pedía un trago, pedía un tequila, y ella decía yo también quiero un tequila, me encanta el tequila. Entonces se convierte todo en un algo tan maravilloso, tan organizado y tan perfecto que me bastaron 14 días para aburrirme totalmente de aquella mujer mientras por el otro lado, la que se fue con el beisbolista, estaba padeciendo la misma historia, solo que ella aguanto un poco mas que yo, aguanto 15 días. Al día numero 16 nos hablamos por teléfono, nos citamos en un café, charlamos por un rato y llegamos a la maravillosa conclusión, que para ser amigos es importante ser bastante parecidos y a fines, pero para ser amantes y amarse no hay nada mejor en el mundo que ser distintos.



Ricardo Arjona

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