lunes, 11 de enero de 2010

Ella: No pido que todos los días sean de sol, no pido que todos los viernes sean de fiesta. Tampoco te pido que vuelvas rogando perdón, si lloras con los ojos secos y hablando de ella. Ay amor me duele tanto, que te fueras sin decir a dónde. Ay amor, fue una tortura perderte.
El: Yo sé que no he sido un santo, pero lo puedo arreglar amor
Ella: No sólo de pan vive el hombre y no de excusas vivo yo.
El: Sólo de errores se aprende, y hoy sé que es tuyo mi corazón.
Ella: Mejor te guardas todo eso, a otro perro con ese hueso y nos decimos adiós. No puedo pedir que el invierno perdone a un rosal, no puedo pedir a los olmos que entreguen peras, no puedo pedirle lo eterno a un simple mortal y andar arrojando a los cerdos miles de perlas.
El: No te bajes, no te bajes. Oye negrita mira, no te rajes. De lunes a viernes tienes mi amor, déjame el sábado a mí que es mejor. Oye mi negra no me castigues más, porque allá afuera sin ti no tengo paz. Yo solo soy un hombre muy arrepentido, soy como el ave que vuelve a su nido. Yo sé que no he sido un santo y es que no estoy hecho de cartón
Ella: Ay todo lo que he hecho por ti, fue una tortura perderte, me duele tanto que sea así. Sigue llorando perdón. Yo... yo no voy a llorar por ti.

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