miércoles, 1 de julio de 2009

Soñé un sueño ya hace tiempo. En el que la esperanza era fuerte y vivir valía la pena. Soñé que el amor nunca moriría, soñé que Dios siempre perdonaría. Entonces yo era joven, y sin miedos. Y los sueños eran creados, usados y desechados. No había rescates que pagar, no había canciones que no se cantaran, ni vinos que no se probaran. Pero los tigres llegaron por la noche con sus voces suaves como truenos, mientras te arrancan la esperanza y transforman tus sueños en vergüenza. Él durmió un verano a mi lado, y se llevó mi infancia… Pero se marchó cuando el otoño llegó. Yo aun sueño que el vendrá a mi, y que viviremos toda la vida juntos. Pero hay sueños que no pueden ser, como hay tormentas que no podemos aguantar… Yo tenía un sueño sobre lo que seria mi vida, tan diferente de este infierno en el que vivo, tan diferente de lo que parecía que seria. Ahora la vida ha matado el sueño que yo había soñado.

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